Los ricos también chillan y tienen diarrea





La batalla encarnizada entre gente adinerada y los muertos de hambre



Por: Alejandro VALLE MÉNDEZ



Muchas personas que ven en la televisión a las diferentes familias reales del mundo piensan que estos verdaderamente tienen sangre azul bajo su pellejo, sin embargo, como decía un desquiciado miembro de mi familia, ellos también van al baño y les ruge…
¿Qué queremos decir? Sencillamente que la idea de que las personas adineradas son diferentes al resto de la humanidad es una verdadera bobada. Sin embargo, la lucha encarnizada entre las clases sociales es algo que está muy marcada y con tanta euforia, como la que en estos momentos viven todos en los Juegos Olímpicos de Beijing.

Pero para no hacerlos bolitas, les diremos que clase social es una forma de estratificación social (en palabras sencillas: etiquetar a la gente) en la cual se clasifica a las personas dentro de un sistema de clases de acuerdo a sus posibilidades o ubicación económica dentro de una sociedad. (En otras palabras dime cuanto tienes en el banco y te diré cuánto realmente vales y según lo que peses determinará en que lugar de la suciedad, perdón sociedad te pondrán).

En esta ocasión hablaremos de tres niveles sociales: clase alta, media clase y, (de los que son unos pobretones), clase baja. Por lo general en la región Tuxtleca predominan las dos primeras, las cuales las meteremos a la lavadora, para ver que podemos sacar.

Lo curioso de esta guerra entre clases, es que existen personas que les vale una papita frita jalapeña engrandecerse por el estatus social; y por otro lado, hay gente acomodada y pobres diablos que no piensan igual; hay algunos, de estos últimos, que no tienen ni un peso en el bolsillo para comprarse un chicle bubaloo, pero siempre los verás de guau guau (de perros o haciéndoles la barba a las familias adineradas); mientras que los ricachones tienen la ideología de no compartir el aire que respiran con aquellos que están muy por debajo de la carísima suela de sus zapatos de marca.

A continuación mencionaremos algunos de los aspectos marcados que suele tener la gente rica:

*El aspecto físico es vital, ya que muchos de estos son extremadamente superficiales (aunque también hay sus excepciones, y de terror).

*En su mayoría, jamás los verás con trapitos que venden en los mercados, tiendas de autoservicio o en milano. Suelen ser amantes de la moda, aunque ésta no les quede ni a patadas, pero nadie les quitará el gusto de estar “in” (pero como dice la nana Goya: “esto ya es otra historia”… que abordaremos más extensamente en otra entrega).

*Carros de lujo, motocicletas de marca, grandes y extravagantes residencias (y en muchas ocasiones de muy, pero muy mal gusto, al final lo que cuenta es que tienen su lanita, ¿así pues, ya qué se le va hacer?); y cualquier otro materialismo innecesario que resalte sus diferencias con los demás. El chiste es ser superior (y no nos referimos a la cerveza rubia y de categoría).

*En cuanto a su cultura, muchos son una completa basura (hablando de preparación académica); y otros estudiaron en no se cuántas partes del mundo y remataron en alguna escuela “popis” de la Republica Mexicana; de estos, muy pocos aprovecharon sus oportunidades de culturizarse, y la gran mayoría no sabe si Frida Kahlo es la última diseñadora francesa o la nueva novia japonesa del Príncipe de Inglaterra.

*¿Mojigatos? Si y no, porque algunos si dicen miau… (De todo hay en esta viña del Señor…).

*Por lo general, la gente que “Vive Bien”, tiende a ser conservadora y unos espantados de primera (ellos se llaman “puritanos”); aunque se dejen ver en una o mil ocasiones hasta la mad…nitas de borrachos, pero siempre estarán en primera fila, cada domingo, en misa; siguen al pie de la letra los valores de la familia (¡Que farsa!), no importando que acaben de correr de la casa al hermano por una parte de la herencia, pues ellos siguen siendo buenos samaritanos (uno debe defender lo que le corresponde de su patrimonio, ¿o no?). También existe alguno que otro liberal, que se arriesga a pesar de ser tachado con el dedito calludo y con la uña mugrienta (en el huerto siempre hay una fruta que puede podrir al resto…).

Del otro lado de la moneda, está la gente con alguito de lana, ósea la clase media, y estos se proyectan de la siguiente manera:

*En cuanto a su envoltura, estos son más diversos, aunque igual se preocupan por verse bien, o por decirlo de otra manera, sienten que deben dar el gatazo (y muchos no solo lo logran, sino se desbordan, porque parece que se vistieron con las nalgas).

*En este grupo, muchas veces existe gente más creída que en el grupo pudiente; lo irónico es que se suben al microbús o se pasetean por el corazón de la ciudad como si nadie los mereciera, aunque debajo, sus calzones, tengan tremendo agujeros o deban meses de luz, agua o teléfono.

*Estos pueden o no tener alguna cosita materialista que quieran resaltar ante los demás; la cual puede representar todo, pero todo para ellos. Imagínense aquellos seres infelices que nunca han tenido nada y cuando consiguen “alguito”, por mínimo que sea, huuuuuuuuuuuuuuuuuuy., ¡echen paja!” porque ahí viene, y no se la creen ni ellos mismo.

*Algo más, y que no podemos dejar a un lado, es que esta clase social está muy acomplejada (no generalicemos, acuérdense que la excepción hace la regla…), ya que para muchos, su sueño es ser alguien importante en la sociedad (para la gran mayoría, el ser importante es tener dinero, mucho dinero, no importa si son malos hijos, malas madres, malos padres, malos vecinos, etc…), aunque no sean buenos ni para eructar o para decir la tablota del 1; lo que les interesa es salir en todo momento en las fotos de sociales con los ricachones, es su vicio que tal vez nunca podrán superar. ¡Qué bajo han caído!

Pero, y a todo esto, ¿realmente es importante la clase social a la que pertenezcamos?
Para lo único que sirve el estatus social es para marcar las diferencias y posibilidades económicas de cada persona (sirve para ensalzar a unos y marginar a otros), pero de ahí en adelante, si eres un maníaco, un pervertido o te gusta cantar las canciones de los Súper Lamas o los Junior Klan, no importa si tienes todas las tarjetas de crédito y chequeras de los diferentes bancos; o si te sientes realizado porque te entregaron tu tarjeta de Coppel o de clientazo Fénix.

Muchas personas que han luchado contra mar y tierra sin un quinto en la bolsa han llegado muy lejos, inclusive tienen todo lo necesario para distinguirse en la clase alta y vivir sin preocupaciones por el resto de sus vidas; y muchos de aquellos que nacieron en bandeja de planta y oro, han derrochado todo quedándose casi en la miseria y actualmente ya no saben a quien besarle los zapatos para mantener las apariencias (ejemplos hay muchos en los Tuxtlas, pero esto se los dejó de tarea).

Finalmente, la clase no muestra el auténtico valor de cada persona, lo cual es lo único que deberíamos tener presente; lamentablemente aquí cuenta más con quién andas para decirte quién eres. Ósea, que lo que la gente piense es lo que tiene prioridad para muchos (diría Lupita de D’alessio: “Ni que estuviera loca”).

Sin que suene a choro moral, deberíamos preocuparnos más por nuestra clase social interna, la que nos haga más sobresaliente como personas, que las externas que sólo nos hace discriminatorios e intolerantes. La moral la trae cada quien dentro. Reflexionemos.



Las diferencias de clases sociales están muy marcadas en la región de los Tuxtlas



Los 10 más ricachones de México

Estos si NO SE PREOCUPAN por la suerte del pobre…

1. Carlos Slim. Es el tercer hombre más rico del mundo, y propietario de las principales empresas mexicanas que cotizan en bolsa mexicana de valores. Su fortuna es de 49 mil millones de USD.

2. Alberto Bailleres En la posición 158 mundial y una fortuna de 5 mil millones de dólares. Empresario mexicano de 74 años. Su Industria Peñoles es una de las principales empresas mineras en México.

3. Ricardo Salinas Pliego. Está en la posición 172 mundial, con una fortuna de 4,600 millones de dólares. Ha hecho su fortuna en TVAZTECA, ELEKTRA y IUSACEL.

4. Jerónimo Arango. Fortuna de 4,300 millones de dólares y en la posición 194 de la lista de Forbes. Fue el cofundador de las tiendas Aurrerá, y en 1991 se asoció con el imperio Wal-Mart. En 1997 la familia vendió la mayoría de sus acciones a Wal-Mart

5. Emilio Azcárraga Jean. Ocupa la posición 458 en la lista de Forbes. Su fortuna es de
2,100 millones de dólares. Es el principal accionista de Grupo Televisa

6. María Asunción Aramburuzavala Esposa del actual embajador de Estados Unidos en México, la presidenta de Grupo Modelo es la única mujer que aparece en la lista. Su fortuna de 2 mil millones de dólares la colocan en la posición 488 del ranking Forbes.


7. Roberto Hernández Ramírez En la posición 488 del ranking de Forbes, y una fortuna de 2 mil millones de dólares. Es un exitoso banquero mexicano, quién en el año 2001 encabezó la mayor transacción corporativa realizada entre México y los Estados Unidos al integrarse Banacci al mayor grupo financiero del mundo, Citigroup.

8. Isaac Saba Raffoul. Está colocado en el lugar 557 mundial (empatado con Alfredo Harp Helú). Su fortuna se estima en 1,800 millones de dólares. Controla Casa Saba, una de las principales compañías de distribución de medicinas en México. Asimismo tiene inversiones en textiles y en hoteles como el Marriot de Cancún y Puerto Vallarta

9. Lorenzo Zambrano En la posición mundial 583 y una fortuna de 1,700 millones de dólares. Es uno de los empresarios mexicanos más exitosos, y principal accionista del orgullo mexicano del cemento: CEMEX.

10. Alfredo Harp Helú. Esta en la posición 618 de los hombres más ricos del mundo, con 1 600 millones de dólares. Hoy en día las mayores satisfacciones de Alfredo Harp están en sus cuatro hijos, sus nietos y los Diablos Rojos del México, por lo que su mayor deseo es dedicar el tiempo a su familia, al deporte y a la filantropía. Fue Socio de INBURSA y Banamex ACCIVAL, así como presidente del consejo de administración de la Bolsa Mexicana de Valores.

 
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