Por: Inés Morales Mezo
inesmormz@hotmail.com
inesmormz@hotmail.com
Leyendo un mensaje, de esos que actualmente estamos tan acostumbrados a recibir o enviar con la nueva tecnología de la red en Internet, encontré algo que decía más o menos así:
“No soy bueno para esto, ni siquiera se por que estoy aquí pero como no me gusta volver a atrás entonces voy a florecer en este lugar”
Al terminar de leerlo me pregunte:
¿Cuántas personas? vamos por el mundo sin rumbo, sin una meta de vida?, ¿Cuántas estamos viviendo una vida que jamás planeamos?, ¿Y cuantas?… nos quejamos y lloramos cuando ya no hay absolutamente nada que hacer para cambiar nuestra historia.
Dicen que en la vida nada es casualidad, Dios sabe por que hace las cosas… no importa donde estés, ni como llegaste hasta ahí… lo importante es que veas lo bueno, lo positivo que puedas encontrar en ese lugar… ¡basta ya de quejarte! No tiene caso que te lamentes por lo que no pudo ser… y como muy acertadamente lo dice aquel mensaje, hay que florecer donde quiera que te encuentres, donde Dios te ha colocado ¡no te marchites! ¡Empieza hoy a florecer! Dios te ama y el plan de vida que tiene para ti es precisamente: ¡la felicidad!
Termino mi texto con un dicho popular pero digno de reflexionar:
“Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida día con día, es un arte que se aprende…”
Que Dios… ilumine tu sendero para que siempre veas la luz.
“No soy bueno para esto, ni siquiera se por que estoy aquí pero como no me gusta volver a atrás entonces voy a florecer en este lugar”
Al terminar de leerlo me pregunte:
¿Cuántas personas? vamos por el mundo sin rumbo, sin una meta de vida?, ¿Cuántas estamos viviendo una vida que jamás planeamos?, ¿Y cuantas?… nos quejamos y lloramos cuando ya no hay absolutamente nada que hacer para cambiar nuestra historia.
Dicen que en la vida nada es casualidad, Dios sabe por que hace las cosas… no importa donde estés, ni como llegaste hasta ahí… lo importante es que veas lo bueno, lo positivo que puedas encontrar en ese lugar… ¡basta ya de quejarte! No tiene caso que te lamentes por lo que no pudo ser… y como muy acertadamente lo dice aquel mensaje, hay que florecer donde quiera que te encuentres, donde Dios te ha colocado ¡no te marchites! ¡Empieza hoy a florecer! Dios te ama y el plan de vida que tiene para ti es precisamente: ¡la felicidad!
Termino mi texto con un dicho popular pero digno de reflexionar:
“Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida día con día, es un arte que se aprende…”
Que Dios… ilumine tu sendero para que siempre veas la luz.

